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A LA POESÍA CONTEMPORANEA
No creo que exista, buena o mala poesía contemporánea; voces cultas o incultas; no creo en los “gurus” o en esos magos, que son dueños de las verdades…ni en los versos sin lectura, sin escuela; porque no serán más, que un almíbar de sentimientos; la lujuria sin maquillaje, se escucha con mal aliento; hay poetas que me fastidian, como una boca desdentada por la desidia; más que malditos, diría que son marginales y como tales se comportan, así se devoren los libros de las bibliotecas, como ratones sin oficio. Hay versos hermosos, que se han salvado de morir incinerados en el infierno; otros, engendrados en el cielo, por un misticismo rampante que raya con la antipoesía, de los que solo se salvan, muy pocos versos…o terminan convertidos, en manuales místicos…No creo en las bestias, que creen que solo sus historias son válidas o sus trabajos…porque el celo, no es digno de los maestros; ni en los que se limitan a expresar, lo que piensan sus penes y vaginas; que por lo general, piensan muy poco o casi nada; simplemente embisten enceguecidos por instinto, como salvajes gladiadores o enfurecidas bestias, contra todo el que los detracte. No creo que una hoja en blanco, se deba prestar, para babear malos versos. Me encantan los versos que nacen, de las pieles sensibles; los que aprendieron a escribir poesía, después de haber aprendido a pecar, como las perdidas, que tienen historias fantásticas para contar, como los versos de las canciones de la Piaf. Las metáforas, deben responder a la sed insaciable de las almas y a las angustias, de los corazones sedientos o solitarios; creo en el poder de las palabras, por ser las únicas capaces de quitarle, el hambre a las entrañas de los sentimientos. Creo en los poetas juglares, que cantan las hazañas épicas de sus sexos; a la furia de su sangre, de su cuerpo, de sus pensamientos, cuando arrasan como un buldózer, con las imágenes tímidas; porque la pureza está en el fuego, en los gritos de las banderas y en los epitafios, de quienes no pasaron de incógnitos por la vida, y empuñaron como espadas a sus versos…
El Perro Vagabundo” hectorcediel@gmail.com 2008-02-18
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